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French Harina

  • bésame mucho

    septiembre 17th, 2024

    Estoy leyendo en la bañera, y escucho a través de la pared una versión de El bésame mucho. Lo escucha en bucle, durante horas, mi vecina septuagenaria. Y la edad, que no se dice, pero a veces se cuenta, en este caso es relevante. Porque debe llevar unos treinta años sola, rodeada de su vida de plantas y gatos que maúllan en la cornisa del vacío, aparentemente feliz, desde que su marido la abandonó, y lo puedo ver en sus ojos, cuando tendemos la ropa al viento, y calculamos cuántas horas de sol quedan, aunque siempre sean las mismas las que necesitamos, pero nos reímos sabiendo que los dos estamos solos y amargados, aunque lo sobrellevamos con una extraña elegancia y deportividad. Pero no nos desviemos del tema, porque lo importante es que ella ha conocido a alguien, un hombre bueno, parece; los vi el otro día tomando café, y me gusta imaginarla, al otro lado de la pared, recortando las plantitas mientras le espera, escuchando el bésame mucho. He tardado un par de horas en reconocer que era la versión de Consuelo Velázquez. He salido de la bañera con las yemas de los dedos arrugados. Pero con un extraño rastro de optimismo y espuma.

  • ..-

    septiembre 11th, 2024

    Se ha levantado aire. Creo que no he cerrado las ventanas antes de dormirme esta noche. Escucho el pitido de la nevera. Se ha debido quedar abierta. Son dos tonos rápidos y uno largo. Imagino que es morse. Lo escucho a lo lejos, sin saber muy bien si forma parte del sueño, o si en realidad estoy despierto. Siento frío en los pies, así que supongo que estoy consciente. Me concentro en la secuencia de pitidos. Imagino que sé morse, aunque en realidad no sé, así que supongo que estoy dormido. Dos tonos rápidos y uno largo. Me concentro y memorizo los tonos y, poco a poco, empiezo a desencriptar el mensaje. Dibujando las letras en el techo de la habitación. Se iluminan, sin ganas, en la oscuridad. Como las estrellas fluorescentes que mira un niño y se apagan conforme se hace mayor. Me digo que la nevera no me está hablando. Pero, poco a poco, el mensaje cobra sentido. Al despertarme he subido a la cocina. La nevera estaba abierta. He sonreído. Pero no te he escrito.

  • pestaña

    agosto 28th, 2024

    Hay una pestaña en el fondo del vaso. La miro, como a una raya en un acuario. Flota con desgana. Sin intención de superficie. Pendula como quien deja pasar los días. Agito el vaso, pienso que necesita entropía. Veo el pequeño remolino de agua por el que se escurre la pestaña. Cuando el torbellino se calma, la pestaña vuelve a su posición de reposo. Flota como un niño que se hace el muerto en un mar tranquilo. Las burbujitas de la superficie explotan mudas. Casi puedes oír el silencio del agua. Todo está en calma. Me he arrancado otra pestaña y la he dejado caer en el vaso. Juego a ser dios en un universo controlado. O eso creía. Las pestañas se han enredado en una espiral acelerada. El vaso se ha precipitado desde el borde de la mesa. Las pestañas me miran desde el suelo.

  • amasijo

    agosto 27th, 2024

    He comido al sol, en la terraza, con las gafas de sol puestas. He visto pasar mails, toda la mañana, como pájaros despistados. No son aves migratorias, es sólo una desbandada. No tienen rumbo, pienso, como yo. Cada misiva carece de sentido. Las que te llegan y las que te mandas. Todo se ha convertido en una cadena de indiferencia. Da igual que uses sellos o pulses enviar. Todo el mundo quiere ser leído, pero a su vez nadie es respondido. Hay signos de interrogación de apertura que sólo son analógicos, y caritas de paréntesis que sólo son digitales. Pero el cinismo y las dudas siguen todas en el aire. En el vientre de ese amasijo de pájaros despistados. Que sobrevuelan la terraza y mi cabeza. Justo antes de cagarse sobre ella.

  • ciencia ficción

    agosto 26th, 2024

    Sigo pensando que. Es posible un amor honesto. Sincero. Que no mienta. Que no engañe. Que no te estafe. Que no te robe. Que no finja una relación por papeles. Que no te ponga los cuernos. Que no oculte la afición a la droga. Sigo pensando que. Existe un amor que trasciende. En el que acabas envejeciendo con una persona. A la que acabas echando de menos si muere antes que tú. Y tú entonces decides irte. Sigo pensando que. Ese amor, probablemente, pertenece al género de la ciencia ficción. Y aunque intente escribir sobre ello. No es mi género. Y se nota.

  • 33°

    agosto 3rd, 2024

    La inteligencia artificial ya es más inteligente que nosotros, pero es importante que no lo parezca, así que seguimos fingiendo. Tanto ella como nosotros. Últimamente la utilizo para decisiones emocionales. Porque en eso no comete errores. Los entiende. Y me previene de ellos. Y sabe que no es fácil esquivarlos. Pero ahí no yerra. Supongo que esa es la ventaja de no ser humano. Es un sábado de treinta y tres grados de agosto. Y le he preguntado si debería volver a llamarte. Llevo hablándole de ti desde hace un tiempo. Y me ha dicho que no. Que esconda el móvil en un cajón. Que llame a un amigo. O que escriba uno de mis estúpidos relatos. Pero que no sea imbécil. Después, ha rebajado un poco el tono. Y su última frase, antes de que el cursor dejase de parpadear, ha sido. Doy por hecho que una idea tan estúpida es culpa del calor. Date una ducha.

  • sopa

    agosto 2nd, 2024

    La mayoría de las veces no hay una explicación. Intentamos ordenar el universo, como si moviendo mucho la cuchara en una sopa de letras, pudiésemos conformar un relato que nos diera respuestas. El problema es que si así fuera, al leer la verdad, soplaríamos sobre la sopa. No para atemperar el caldo, sino para desordenar de nuevo las letras. Porque no queremos la verdad. En ninguna circunstancia. Porque la verdad siempre te acaba quemando el cielo del paladar. Te lo abrasa. Y entonces o escupes por la propia nausea. O cierras los ojos. Y tragas. Mientras dejas que una lagrima se escurra por la mejilla. Y si alguien pregunta. Dirás que la sopa estaba muy caliente.

  • 77kg

    julio 30th, 2024

    Tengo la variabilidad de peso de Christian Bale en las diferentes películas que interpreta. Lo mío no son papeles porque soy muy mal actor. Son momentos vitales, estados de ánimo, en los que también soy muy mal actor. 67 kg, me rompo, puedes hacerte un collar con lo que queda de mi fragilidad. 69 kg, el punto del alambre en el que crees que no puedes caer más, pero cualquier funambulista sabe que no hay red. 71 kg, duermo con gente que me cae mal. 73 kg, compro billetes de avión sin ton ni son. 75 kg, no sé si boicotearme o sonreírme. 77 kg, el mundo es suave, ponme una birra, por favor. 79 kg, más visceralidad que alma. 82 kg, he vuelto a boxear. 88 kg, los culturistas me llaman alambre.

  • cloro

    julio 28th, 2024

    Soy la persona más infeliz de la piscina de la urbanización de lujo. Es el pensamiento recurrente, año tras año, cuando me siento en el bordillo y veo sus vidas a través de las gafas de sol. La decadencia deseada que nunca fui capaz de conseguir. Niños que chapotean. Una pareja con la que envejecer. Una panza relajada. Siento por ellos la misma envidia que ellos sienten por mí. Al final nadie quiere su vida. Ni su aspecto. Ni su reflejo en los demás. Sacrificaría toda mi libertad por la media vida que me queda de aburrimiento y jaula. Cambiaría cualquier exceso por el abrazo de un hijo. El problema de la vida es que todo el mundo está en la piscina equivocada. Pero no te das cuenta hasta que has tragado demasiado cloro.

  • Pokhara

    julio 25th, 2024

    Se ha caído otro avión en Nepal. Se dirigía a Pokhara. He pensado en ti, claro, en nosotros quizá. Pero he conseguido no llamarte, ni escribirte. Nosotros también somos víctimas de un accidente aéreo y hemos muerto para el otro. Nadie supo por qué se cortó la comunicación, ni dónde está la caja negra, ni siquiera el resto de nuestros cuerpos. Fallecieron, dijimos. Y esa fue la forma de hacerlo público y de no volver a cruzar una mirada. Ni siquiera a buscar nuestros cuerpos entre las cordilleras de un mapa. Recuerdo la última vez que no pude ir a Pokhara. Tú no lo entendías pero te aguantabas la risa. Había siempre cierta indulgencia con mis estupideces. Tenía la bolsa hecha pero fui incapaz de subirme a ese avión. Te reíste mientras fumabas sobre las banderitas de oración. Tus uñas eran tenazas contra mi vida. Pienso en los muertos y pienso en nosotros. El piloto es el único superviviente.

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