Veo la sombra de la toalla ondear al viento en el suelo de la terraza. Es un día apacible. Parece otoño en primavera. Estoy vistiéndome. Voy a ver a Claudia bailar ballet. La representación de puntas siempre coincide con el día que lo dejamos. Noto una punzada en el pulmón. Es sólo pena, me digo. Me he cambiado la camiseta, por si eso ayuda. He cogido la máquina de fotos. Claudia está maquillándose. Se ha hecho mayor. Yo me he hecho viejo. He disparado un par de veces al cielo. Los ajustes de luz, en el visor, parecen estar bien. Me he puesto las gafas de sol. No sé si acabaré llorando. Como cada 29 de abril. Por ti o por Claudia.


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