He dejado que la bañera se llene de agua. El vaho ahúma los cristales. Me digo que me falta algo en el sistema. Lo sé perfectamente, pero hago una elipsis mental en torno a ello. Lo escribo en el espejo y me meto en la bañera. Cojo un libro pero me quedo dormido tras las primeras páginas. No es culpa del libro, empezaba bien, soy yo a quien le falta ritmo. Demasiada inercia estos días, supongo. He soñado que me ahogaba en la bañera. Se me ha escurrido el libro y ahora las hojas están acartonadas. Lo he intentado secar. Con la toalla, con el radiador, con un secador de pelo. Pero no ha habido forma. Supongo que estaba tratando de salvar algo porque sigo sin tener claro cómo salvarme a mí mismo. Me he dado por vencido. Me he quedado mirándome en el espejo, sin saber muy bien qué hacer con el reflejo. El vaho ha desaparecido. Pero el cerco de la palabra que había escrito sigue ahí.