desconchados

Es en Navidad cuando aparecen los desconchados. Gente rara, nunca vista, de miradas perdidas y apacibles, que sonríen a la soledad de cualquier otra mirada. El loco se ha acercado a la orilla con una bolsa de plástico, ondeando, pero no demasiado, porque el fondo pesaba, repleto de migas de pan, trituradas en polvillo, casi. Y tras él, un enjambre, un ejército también loco, de gaviotas graznantes, no asesinas, quizá, pero sí muy hambrientas, han empezado a caer en barrena sobre él, como drones sin batería, que se desploman sobre el mar. Es en Navidad cuando los locos toman el control, como si alguien hubiera abierto las mazmorras de un inframundo, que late en el suelo, bajo los pies de quién nunca mira hacia abajo.


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