He comido al sol, en la terraza, con las gafas de sol puestas. He visto pasar mails, toda la mañana, como pájaros despistados. No son aves migratorias, es sólo una desbandada. No tienen rumbo, pienso, como yo. Cada misiva carece de sentido. Las que te llegan y las que te mandas. Todo se ha convertido en una cadena de indiferencia. Da igual que uses sellos o pulses enviar. Todo el mundo quiere ser leído, pero a su vez nadie es respondido. Hay signos de interrogación de apertura que sólo son analógicos, y caritas de paréntesis que sólo son digitales. Pero el cinismo y las dudas siguen todas en el aire. En el vientre de ese amasijo de pájaros despistados. Que sobrevuelan la terraza y mi cabeza. Justo antes de cagarse sobre ella.


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