verano nublado

Me gusta más la lluvia que la vida. Parece contradictorio, supongo. Pero lo escribo convencido con la velocidad de grupo con la que caen las gotas sobre el tejado. Dejo que mis dedos tecleen rápido, como las gotas, para no pensar demasiado.  Suenan a certeza, pese a ser una falacia. Nada te puede gustar más que la vida. O quizá sí, porque la lluvia se lleva todos los rastros de vida. Hace que todo desaparezca. Como un borrador mojado sobre una pizarra seca. La lluvia en verano es siempre mejor, porque ya nadie la espera. Los niños se desesperan al ver las gotas sobre las chancletas. Y los viejos sonreímos soñando con un verano nublado. Sólo necesito un interruptor con un cable al cielo. Como el paciente terminal que se autoadministra morfina. Y disfruta con cada gotita que le empapa cabeza. Mientras los ojos que le observan desde la nube hacen la vista gorda.


Deja un comentario