Mi sobrino se tumba en el suelo, junto a mí, y mientras miramos al mismo cielo, me dice que ha empezado con la mitología. Que no entiende muchas cosas, pero le entusiasman las ideas. No sabe si todo es una gran metáfora, o una parte antigua de la realidad de un pasado que no llega a entender. Dice que le gusta más cómo lo explican los libros a cómo lo cuentan los youtubers. Me abraza y dice. Tengo que explicarte algo. Creo que eres como Casandra. Ves todo lo que sucederá, pero nadie te hace caso. Sonrío hacia dentro, aterrorizado por su buen ojo. Y me tiembla el pecho, sobre el que reposa su cabeza, en una carcajada. Y no le digo que. Prever el futuro suena a superpoder cuando eres niño. Pero es horrible conforme envejeces.


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