The eyes, chico, they never lie. Supongo que Al Pacino tenía razón. Pero los ojos, primero tienen que encontrarse. Entre las columnas en las que se conocieron. Cuando una mirada no era nada o, al menos, no lo suficiente. Recuerdo la escena del descapotable. Las letras de los subtítulos. Tu mirada. Las mil formas que tenemos de esquivarnos. Si los ojos no se encuentran es porque saben que no van a poder mentir. O porque los finales acaban siendo trágicos y dolorosos. Y al final todos necesitamos apartar la mirada. Escribo sin demasiada convicción, quizá porque últimamente vivo sin convicción. Me huelen las manos a cloro. En la piscina todo el mundo parece feliz. Aparto la mirada de cualquiera. En el fondo de la piscina, los recuerdos bailan proyectados desde el brillo de la superficie. The eyes, chico, they never lie.