cuenta_atrás

Estos son los últimos relatos tristes que escribo en mi vida. Es una promesa. Una profecía auto cumplida. Una hipoteca contra mí mismo. Lo dejo por escrito porque así parece que tiene más valor. Pero cuando termine la cuenta atrás todo habrá acabado. Empecé a escribir en noviembre de 2003. Era una época extraña. Necesitaba explicarme cosas. Era joven y, como cualquiera, creía que era especial y salvaje. Por algún extraño motivo lo que escribía empezó a gustar. Y era joven, pero también cobarde, así que continué haciendo exactamente lo mismo. Escribiendo de la misma tristeza con la misma rabia. Y, evidentemente, se me comió el personaje. Como buen cobarde no me atreví a cambiar. Dejé que el monstruo me fagocitara, y que escribiera él por mí las historias. Lo malo, y no me di cuenta, es que también dejé que las viviera. Han pasado veinte años y el camino no ha merecido la pena. En absoluto. No he vendido tantos libros. Y no he aliviado el sufrimiento. Cada gran amor ha sido un libro que nadie ha considerado grande. Y cuando el amor se ha acabado, a mí me ha empequeñecido. Necesito salir de esta vida. De ahí la cuenta atrás. Va a ser rápida. Empezaré desde siete. Es número bonito.


Deja un comentario