experimento

En realidad era un experimento sociológico, claro. Había perdido las partes más importantes de mi vida. Y el teléfono no dejaba de iluminarse. Para preguntarme qué había pasado con los cien mil pavos. Todo el mundo parecía estar muy preocupado. Pero por el dinero. La gente escribía desde el sofá de su relación. Con la tranquilidad de quien duerme acompañado. Sabiendo que mañana seguirá habiendo un cuerpo al otro lado de la cama. Y sus amigos seguirán vivos. A salvo del cáncer y de ellos mismos. Así que todas las preguntas eran la misma. ¿En serio han sido cien mil pavos? No les culpo, claro. Pero en realidad era la frase más barata del texto. La menos dolorosa. La que menos importaba. Quería disculparlos de algún modo. Pensé que, en el fondo, el amor y el dinero eran parecidísimos. Costaba mucho ganarlo hasta que un día te despluman. En realidad nunca fue un experimento sociológico, claro. Pero la respuesta por parte de todo el mundo fue tan decepcionante. Tan extraña. Que pensé que lo mejor sería tomárselo como tal. 


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